Los Niños Indigenas no son Humanos para Macri

Otro bebé wichi falleció por desnutrición y deshidratación en el Chaco salteño.

La noticia que a nadie le importa. La muerte de un niño indígena es la información que a los medios de comunicación del monopolio Clarín no les vende tapa, como así también es usado por los programas de chimento político que sostienen el gobierno de los terratenientes descendientes de los asesinos dueños de campos, socios del actual Presidente, quienes se niegan a hablar del tema y convocan para justificar su complicidad periodística en defensa de Cambiemos a personajes mediáticos que tuvieron arreglos personales con él presidente, como lo es el qom Díaz.

Dirigentes de política indígena le pidieron en reiteradas ocasiones a los medios de comunicación que informen a modo de campaña de prevención la falta de un programa de vacunación en idioma indígena y la inexistencia de atención primaria consensuada con los conocedores idóneos del tema. Ningún periodista quiso hacerse eco del pedido y la respuesta fue: hay temas más importantes.

Para el gobierno de Cambiemos los niños indígenas no son humanos, son abandonados a su suerte, la campaña de vacunación al ganado de los terratenientes es más importante y se cumple a rajatabla. Él Indec para esto no sirvió y la ministra de Desarrollo Social no conoce el barro de las comunidades originarias.

Este gobierno son los patrones de campo y no les importa nada de los nuestros ellos son la muerte para muchos niños de comunidades, sentenció Daniel Segovia del CNPI.

El Consejo Nacional de Política Indígena denunció ante el gobierno y los distintos organismos nacionales, la precariedad que existía en el trato de la salud de los niños indígenas, dejando en manos del propio jefe de Gabinete, Marcos Peña Brown la advertencia durante todo el año que la falta de atención y prioridad ocasionaría los actuales decesos infantiles. Al gobierno no le interesó e hicieron reuniones con grupos indígenas afines al PRO y la atención de los niños no era prioridad.

Un nuevo caso de deshidratación seguida de muerte se generó en el Chaco salteño el viernes a la tarde, cuando los padres llegaron con su bebé de un año ya fallecido al centro de Salud de Misión Chaqueña.

“Si bien ellos estaban bajo la jurisdicción del centro de Salud de Hickman (ubicado en la ruta 81, cerca de Embarcación en el departamento San Martín), vinieron a Misión Chaqueña porque sabían que seguro yo estaba aquí”, dijo el médico Rodolfo Franco, quien vive en esta comunidad wichi.

Según los datos con los que contaba el médico hasta ayer, y que eran prácticamente los mismos que aquellos con los que contaba el gerente del hospital de Embarcación, Alejandro Lerda, el bebé fallecido es de apellido Cobos. Vivía detrás del paraje La Emboscada, en pleno Chaco salteño.

El paraje queda a unos 25 kilómetros de Misión Chaqueña e igual distancia , de Hickman. Para mañana se esperan tener más datos.

“Son zonas de muy difícil acceso y con las lluvias todo se complica”, describió Franco al sostener que en casos como estos, en donde la gente del interior más oculto de la provincia “se muere de hambre”, la mínima desidia del Estado juega en contra en un nivel mucho mayor.
El médico sostuvo que el bebé llegó ya muerto. Días atrás, según contó la madre, había estado con diarrea. “Pero es claro que también estaba desnutrido”, dijo el profesional. Calculó que el niño llegó al centro de salud con unos cinco o seis kilogramos. Los chicos de esa edad deben pesar por lo menos ocho kilogramos.

Los problemas en el interior más profundos son diversos y complejos. Pero uno de los mayores tiene que ver con el acceso al agua potable.
Franco indicó que quienes viven en zonas tan inaccesibles como la del mencionado paraje acarrean el agua, si es que cuentan con alguna bomba o pozo donado, de ese lugar y, si no, del río o colectan agua de lluvia. Esa es el agua que, sin tratamiento de potabilización alguna, se toman.

“El agua no es segura porque está llena de parásitos”, dijo al indicar que también se suele manipular con lo que hay y no con lo que se debe.
Y es que muchas veces las comunidades se sirven de los bidones que albergaron en algún momento el glifosato, agrotóxico que se utiliza en las plantaciones de monocultivos para que las plantaciones crezcan sin ser perjudicadas por las malezas. El hecho es que investigaciones científicas confirmaron la peligrosidad de esta sustancia para los humanos.

Fuente: Nuevo Diario Salta.