TRARIWE: FAJA, COLOR Y VIDA DE LA MUJER MAPUCHE

Museo Regional de la Araucanía

TRARIWE: FAJA, COLOR Y VIDA DE LA MUJER MAPUCHE

Los mensajes del trariwe o faja de la mujer mapuche, transmiten la memoria de maestras tejedoras e invitan a conocer las colecciones etnográficas del Museo.

La historia del trariwe o faja femenina mapuche demuestra que su elaboración tiene antecedentes previos a la llegada de la población europea, y que las mujeres han desempeñado un rol fundamental en su permanencia.

Así lo ratifican dos investigaciones realizadas en 2012 y 2013 por Susana Chacana del Museo Regional de la Araucanía, en las que abarcó el origen y sentidos de este objeto, desde el conocimiento actual de las tejedoras.

Para ello se analizó una colección de 26 trariwe que forman parte del Museo, y que datan de la primera mitad del siglo XX. Gran parte de estas piezas textiles fueron reunidas por el arqueólogo Américo Gordon en las cercanías de Temuco.

La palabra trariwe en mapudungun refiere al acto de atar o amarrar. Consiste en una prenda de vestir que se ubica alrededor de la cintura.

Estos estudios posicionan a las mujeres como protagonistas en la resignificación de las colecciones del museo, proceso a través del cual los objetos dejan de ser meras representaciones del pasado sino que actúan como soportes para experiencias de conservación, protección y difusión que, desde el presente, llevan a cabo las mujeres mapuche.

“Mis trabajos, todos tienen historia, tienen conocimientos, tienen raíces”, señala Dominica Quilapi, en una entrevista realizada para el Archivo Audiovisual Mujeres y Géneros, destacando la importancia de la valoración de los textiles en su sentido simbólico y en la conexión con la historia de vida de cada mujer tejedora.

En este sentido, cada pieza es única, expresando la identidad de su creadora, a partir de lo cual se cuestiona la segmentación entre arte y artesanía que ha primado en la visión occidental sobre los objetos indígenas y la estética indígena (Gargallo, 2013).

Prenda exclusiva del mundo femenino mapuche

Las mujeres especialistas o duwekafe son las que conservan y expresan en los textiles la cosmovisión mapuche. El modo de representar y de representarse lo manifiestan con sus tejidos: mediante símbolos, reflejan el orden social y territorial.

Según Chacana, las nuevas generaciones de tejedoras desean rescatar y conservar aquellos saberes, pues reconocen la pérdida de la diversidad iconográfica. Por esta razón pretenden recobrar la simbología, especialmente del trariwe (2012: II).

Por otro lado, las investigadoras Margarita Alvarado y Angélica Wilson señalan que esta prenda es significativa dentro del mundo femenino mapuche. La producción y uso de este objeto se encuentra a cargo de éstas.

En términos sociales, la mujer teje para ella y para las otras mujeres de su comunidad. Este trabajo colaborativo tiene como resultado una prenda que protege y fortalece el vientre materno.

Asimismo, el trariwe expresa información sobre la definición y/o valoración social de la mujer que lo porta. Margarita Alvarado enfatiza en la fuerza que otorga:

“El apego e identificación de la mujer adulta mapuche con su trariwe es tan significativo y es una pieza tan sustancial de su atuendo, que cuando se desprende de él, está abandonada de su fuerza primordial” (1988: 64).

Patricia Panchillo, Dominga Ancavil y Rosita Martín.

Patricia Panchillo, Dominga Ancavil y Rosita Martín.

Las mujeres mapuche que colaboraron, y que dieron cuenta del conocimiento actual de las tejedoras, son:

Alejandrina Coñuequir (Traiguén), Maria Ester Llancaleo (Puerto Saavedra), Julia Matamala (Puerto Domínguez), Lorenza Ñanco (Lleu Lleu), Margarita Painen y Dominga Ancavil (Chomio), Mercedes Puen (Nueva Imperial), Matilde Painemil (Truf Truf), Maria Quilapi (Cañete), Luisa Sandoval y Maria Teresa Curaqueo (Padre Las Casas), Rosita Martin (Vilcún), Patricia Panchillo (Chol Chol), María Luisa Vita (Pitril), María Isabel Vita (Pitril) y Liria Vita (Pitril), Agustina Huilcamán, (Lumaco), Elcira Mariqueo (Quintrilpe), Angela Calfulaf (Niágara), Nancy Huaiquil y Rosa Ñanco (Lonquimay), Flor Salazar (Labranza).